La guerra y lo importante
En tu regazo un teléfono móvil
vibra y te brinda en silencio noticias
de una guerra escondida.
Las manos, te distraes,
el teclado que espera tus palabras:
pulsaciones
que no encuentras tan fáciles ahora.
Buscas, retomas, te come la duda:
eliges lo importante.
Y lo importante en este caso
viene a ser quizás el relato del abuelo:
cómo llegó hasta él aquella foto
que le inmortalizó mientras silbaban
bombas y alarmas sobre el cielo de Madrid.
Era otra guerra.
Un tipo brigadista y ahora anciano,
gabacho de adopción, emigrado
bien antes del exilio grande,
paciente de otros golpes del dinero
y las fronteras: vivo todavía y
desafiante.
El caso es que se vino, año del treintaiseis,
de la mano de historias que no leyó en su móvil.
Volvió por narraciones, imaginas,
contadas por tal vez ferroviarios,
mulas del Pirineo al estraperlo,
o gentes de camino en Perpignan
etcétera.
Se vino como tantos
etcétera,
como tantas etcétera otras veces
lo han etcétera dicho y repetido,
lavando el relato hasta dejarlo
en otro inofensivo. Etcétera.
Y anduvo por el Ebro, metido en las trincheras
y etcétera también porque esa parte
del barro y los piojos y los fríos
y los tiros y el miedo y no dormir
etcétera
también ha sido escrita con detalle
hasta el aburrimiento ya de todas.
Sí, lo importante.
Lo de que aquella tarde, estando de permiso,
tropezó en la Gran Vía con un tipo
al que apenas trató cuando los tiros.
Un inglés, en la versión de segunda mano que nos llega,
fotógrafo de fuelle y pajarito,
venido también al calor de aquella guerra
y olvidado después y
etcétera
también.
Y que tras el abrazo y breve puesta al día
tal vez con un café o en todo aquello,
se ofreció para hacerle una fotografía
que mandar a su casa sonriente.
(Si la hermandad que en esta guerra de ahora
nos ata con las otras y acompaña
llegara a la mitad de la que aquella puso
en tantos corazones en lucha levantados
aquel tuvo que ser un gran abrazo.)
Así
se puso el brigadista su gorra y su sonrisa
posando mucho quieto e ilusionado
mirando hacia un futuro que es ahora.
Y en esas el silbido justamente
de aviones o sirenas en aullido
y el correr de la gente a los portales
y el susto y la cara del fotógrafo y su salto
saliendo de la oscuridad del terciopelo
para escapar dejando todo atrás.
Y en esas el bloqueo, la tensión
de no saber qué hacer el brigadista,
posando para ahora frente al foco:
y en esas una risa de por dentro
y lo importante.
Lo importante:
mantener la postura pese al miedo,
mandar hacia el futuro esta sonrisa,
abrazar a un anciano en la distancia,
acordarse de la guerra, esta de ahora.
Evitar la lección, la moraleja.
Etcétera.
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